Recientemente encontré éste artículo de Daniel Kahneman, referente a lo importante en la vida que es cambiar de creencias. Quienes conocen de cerca la práctica de coaching, saben que un coach se enfoca en hacer buenas preguntas, para que las personas lleguen a sus verdades, confronten sus realidades y si es conveniente a sus objetivos, cambien de creencias.
Abajo el artículo.
Quiero que todos aquellos que cuenten conmigo para llevar sus vidas un poco más allá, hagan del cambio un hábito y del auto-cuestionamiento, reflexión y confrontación, la base de tomar consciencia acerca de cómo es más apropiado para ellos hacer los movimientos con que puedan lograrlos.
Desarrollar éste hábito, como cualquier otro, no es fácil. Somos seres cómodos y de costumbres. Separarnos del ego con frecuencia, para tratar de ver realidades distintas de las nuestras y muchas veces reconocer que estamos equivocados, es algo que nuestro ego prefiere evitar.
Como dice Daniel Kahneman, aferrarnos a nuestras creencias nos permite definir nuestra identidad. Esto a su vez, hace que nos diferenciemos y nos diferencien de las personas de nuestro entorno y así, ellas sepan cómo y para qué relacionarse con nosotros. Los mínimos de certeza para nosotros acerca de quiénes somos, y de predictibilidad esperada para los miembros de nuestro equipo. De lo contrario, es difícil hacer acuerdos y llevar proyectos a feliz término.
Pero, hacer siempre las mismas cosas no sólo es limitar nuestro crecimiento, sino nuestras opciones, caminos, obras e impacto si damos valor a nuestras vidas como aquellas que se satisfacen dando valor a otros.
¿Cómo salirnos de nuestra jaula de creencias para conquistar un jardín de triunfos que satisfaga nuestros anhelos y nos de plenitud? Se lee romántico, lo sé, pero es que el único gozo que podemos conquistar, no debe ser exterior a nosotros: la naturaleza, las buenas obras de los demás, el crecimiento de quienes nos rodean.
¿Cómo apropiamos nuestros triunfos?
Para empezar, aprendiendo a creer en lo que es posible. Muchas cosas han sido posibles para personas con más limitaciones y menos recursos que cualquiera de nosotros. Es la llave para intentar el comienzo.
Podemos seguir, aumentando nuestro conocimiento. Leyendo, investigando, consultando aquí y allá.
Es importante rodearse de buenos amigos y profesionales. Estarán construyendo sus propios logros y ojalá, también cuestionando sus creencias. Unos desconfiarán, otros serán escépticos, otros aplaudirán, otros apoyarán y otros, se involucrarán con nuestro reto. Está en nuestra capacidad mental y emocional, discernir a quién escuchamos y para qué.
Haber aprendido no será suficiente. Lo que leamos, debe ser emocionalmente interiorizado. ¿Me veo haciendo esta prueba? ¿Me veo trabajando con XXX? ¿Me veo trabajando o viviendo en YYY?… etc. Y una vez llevados del intelecto a la emoción, el motor que mueve o inhibe todos nuestros actos, hay que hacerlo. Intelecto sin acción es palabrería inútil.
¿Qué búsqueda iniciarás hoy para arrancar ese proyecto que parece sólo sueños? ¿Con quién vas a hablar? ¿Ante quién te harás responsable por intentarlo? ¿Para quién quieres ser ejemplo?
¡Ya lo hicimos! ¿Qué pasó? Acumulamos experiencia. Tenemos algo nuevo de qué hablar. Aprendizaje que aportar al siguiente paso, a nuevas experiencias similares. Y lo más importante… ¡hemos vivido!. De eso se trata explorar, intentar, fracasar o triunfar y, aprender. ¿Qué crees que va a pasar si haces de estos pasos un hábito? ¿A dónde puedes llegar?